¿Cuánto tarda en hacerse una página web? Plazos reales y qué depende de ti
Es la pregunta que hace todo el mundo justo antes de decidirse: «vale, y esto ¿cuánto tarda?». La respuesta honrada incomoda un poco, porque no depende solo de quien hace la web. La parte técnica es rápida. Lo que alarga los plazos casi siempre eres tú, y no por mala voluntad: por las fotos que no aparecen, por el texto de «quiénes somos» que llevas tres semanas queriendo escribir, por el dominio que contrató tu cuñado en 2019 y nadie sabe con qué correo.
Esta guía pone plazos reales a cada fase, te dice dónde se atasca de verdad y te deja una lista de lo que conviene tener a mano antes de empezar. Si la preparas, una web de negocio pequeño puede estar terminada en días. Si no, puede pasarse meses en «pendiente de material del cliente».
Los plazos reales, por tipo de web
Hablando de una web de negocio local normal —quién eres, qué haces, dónde estás, cómo te contactan— y contando solo el trabajo, sin esperas:
- Web de una sola página (presentación + contacto): de 1 a 3 días de trabajo.
- Web de 4 a 8 páginas con servicios, fotos y formulario: de 3 días a 2 semanas.
- Web con reservas, catálogo o varios idiomas: de 2 a 6 semanas.
- Tienda online de verdad, con pagos y envíos: de 1 a 3 meses.
Ahora la letra pequeña: esos números son días de trabajo, no días de calendario. En el mercado español lo habitual es que una web de negocio pequeño se entregue entre tres y ocho semanas desde que se firma. La diferencia entre «tres días de trabajo» y «seis semanas de calendario» es tiempo de espera: material que no llega, revisiones que tardan en contestarse y una cola de otros proyectos por delante del tuyo.
Si alguien te da un plazo, pregunta siempre lo mismo: ¿eso es desde hoy o desde que te lo dé todo? Es la pregunta que evita la mitad de los malentendidos.
Las cinco fases y lo que tarda cada una
1. Decidir qué va a decir la web (de 1 día a varias semanas)
Es la fase más corta si lo tienes claro y la más larga si no. No hace falta un documento: hace falta saber a quién le hablas, qué tres cosas quieres que se entiendan en diez segundos y qué quieres que haga el visitante (llamar, escribir, reservar, venir). Si esto está decidido, el resto va rodado. Si no, el diseño se queda parado esperando a que alguien tome una decisión.
2. Reunir el material (aquí se pierde el 80 % del tiempo)
Textos, fotos, logo, horarios, teléfono, dirección, datos fiscales. Suena a nada y es donde se atascan casi todos los proyectos. Lo normal no es tardar dos días: es tardar tres semanas porque las fotos buenas están en el móvil viejo y el logo solo existe en un JPG pixelado de una furgoneta.
Si te cuesta escribir sobre tu propio negocio, no estás solo: lo explicamos en cómo escribir los textos de tu web para que te llamen. Y si dudas de qué páginas hacen falta, la lista está en qué debe tener la web de un negocio local.
3. Diseño y montaje (de 1 día a 2 semanas)
La parte que la gente cree que es la lenta y normalmente no lo es. Con el material en la mano, montar una web de negocio pequeño es rápido. Lo que la alarga son los cambios de criterio a mitad: cambiar los colores, añadir tres páginas nuevas, «mejor lo ponemos como el de la competencia».
4. Revisiones (de 2 días a 3 semanas)
Aquí manda tu agenda. Una ronda de cambios es un día de trabajo y puede ser una semana de calendario si tardas cinco días en mirarla. Consejo práctico: junta todos los cambios en una sola lista en vez de mandar seis correos en tres días. Va mucho más rápido y sale mejor.
5. Publicación (de unas horas a 2 semanas)
Publicar es cuestión de horas. Lo que puede tardar es lo de alrededor:
- Registrar un dominio nuevo: minutos, y funciona en pocas horas.
- Mover un dominio que ya tienes: de 1 a 7 días, y solo si aparecen las claves. Si no sabes quién controla tu dominio, léete quién controla tu web y tu dominio antes de empezar nada.
- Que Google la indexe: de horas a tres semanas, avisándole tú en Search Console.
- Que aparezcas arriba en búsquedas con competencia: meses. Eso no es parte del plazo de la web, es otro trabajo.
Lo que de verdad retrasa una web
Por orden de frecuencia, y esto lo firma cualquiera que haga webs:
- Las fotos. No hay, o son de 2014, o son capturas de Instagram con el logo encima. Si tu negocio es visual, media hora con un móvil moderno y luz de día resuelve más que cualquier plugin.
- Los textos. «Te lo mando el lunes» es la frase que más webs ha retrasado en la historia.
- Nadie decide. Dos socios con dos gustos distintos y ninguno con la última palabra: el proyecto se para solo.
- El dominio y el correo antiguos. Cuentas perdidas, empresas que ya no existen, el sobrino que lo montó y no contesta.
- Los añadidos de última hora. «¿Y si ponemos también reservas?» una semana antes de publicar es empezar otro proyecto.
- Los datos legales. NIF, denominación, domicilio. Sin eso la web no puede publicarse en condiciones: lo que es obligatorio está en textos legales obligatorios en la web de un negocio.
La lista de lo que conviene tener listo antes de empezar
Si reúnes esto en una carpeta, te ahorras semanas:
- Nombre comercial exacto, tal como quieres que se lea.
- Qué haces, en tres o cuatro servicios con una frase cada uno y, si puedes, el precio o el «desde».
- Teléfono, WhatsApp, correo y dirección, y el horario real, festivos incluidos.
- Zona a la que llegas: tu barrio, tu ciudad, tu provincia o toda España.
- Entre 8 y 15 fotos horizontales, con luz, sin filtros: local, trabajo hecho, equipo, producto.
- Logo en el mejor archivo que tengas (PNG grande o, mejor, SVG o PDF del diseñador).
- Datos fiscales: nombre o razón social, NIF y domicilio para el aviso legal.
- Accesos al dominio si ya tienes uno, y a tu ficha de Google si la tienes.
- Dos o tres webs que te gusten, y por qué. Vale más que diez adjetivos.
- Reseñas o testimonios reales, si los tienes, con nombre y de dónde son.
Y si te prometen la web en 24 o 48 horas, ¿es posible?
Sí, pero conviene saber exactamente qué te están prometiendo, porque hay dos cosas muy distintas detrás de la misma frase:
- Una plantilla con tu logo encima. Rápida y a menudo vacía: textos de relleno, fotos de banco y nada que diga qué tienes tú que no tenga el de la esquina.
- Una web terminada con tus datos de verdad —tus servicios, tu horario, tu zona, tus fotos— hecha a partir de información que ya es pública o que tú entregaste. Eso sí se puede tener en 48 horas, y es honrado, siempre que quede claro que seguirán rondas de cambios después.
La pregunta de control es sencilla: ¿en 48 horas veo mi web o veo una plantilla? Si lo que te entregan lleva tu nombre, tus servicios y tu ciudad escritos de verdad, el plazo es real. Si lleva «Lorem ipsum» y una foto de una oficina de Nueva York, el plazo era del diseño, no de tu web.
El otro dato honrado: rápido no significa terminado para siempre. Casi ninguna web se queda como el primer día. Lo razonable es tener algo bueno publicado pronto y luego ir ajustando, en vez de pasarse cuatro meses persiguiendo la versión perfecta que nunca se publica.
Cuánto tiempo tienes que poner tú
Lo que casi nadie te dice, y es la parte que sí depende de ti:
- Contar tu negocio: una conversación de 20 a 40 minutos.
- Buscar fotos y logo: de 30 minutos a 2 horas. Si hay que hacer fotos nuevas, media mañana.
- Revisar el primer borrador: 30 minutos bien empleados, con la lista de cambios escrita del tirón.
- Dar el visto bueno final: 15 minutos.
Son unas tres horas tuyas en total. El resto es trabajo de quien la hace. Si esas tres horas las pones en la primera semana, la web sale en días. Si las repartes en dos meses, la web tarda dos meses. Así de simple.
Cómo lo hacemos nosotros
En Visto Bueno le damos la vuelta al orden habitual: primero te enseñamos la web terminada y luego decides. La preparamos en 48 horas con los datos reales de tu negocio, la ves acabada en tu móvil, y a partir de ahí hacemos los cambios que quieras. Si no te convence, no pagas nada. Así el plazo no depende de que tú reúnas material antes de arrancar: el material se pide cuando ya has visto algo concreto, que es cuando cuesta mucho menos decidir.
Puedes ver ejemplos de cómo quedan, mirar cuánto cuesta una web para un pequeño negocio si lo que te preocupa es el precio, o pedir la tuya y verla antes de pagar.