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Cómo escribir los textos de tu web para que te llamen

Casi todo el mundo se atasca en el mismo sitio: el diseño está listo, las fotos están hechas, y el documento de los textos sigue en blanco desde hace tres semanas.

La buena noticia es que escribir los textos de una web pequeña no es escribir. Es contestar preguntas. Si contestas bien seis preguntas, tienes la web entera.

La regla que lo arregla casi todo

Quien entra en tu web no quiere leerte. Quiere resolver algo. Ha buscado «cerrajero urgente Valladolid» a las once de la noche, o «asesoría para autónomos León», y está mirando tres webs a la vez con el pulgar.

Tienes entre cinco y diez segundos para que entienda tres cosas: qué haces, para quién y dónde. Todo lo demás viene después.

Por eso la portada no empieza con «Bienvenidos a nuestra web». Empieza contestando.

La portada: seis huecos que rellenar

1. La frase de arriba del todo

Una línea. Qué haces + para quién + dónde. Nada de ingenio.

  • Mal: «Soluciones integrales para tu hogar»
  • Bien: «Reformas de baño y cocina en León y alrededores»

Si tu frase vale igual para una gestoría que para una empresa de mudanzas, no dice nada. Pon el oficio y pon la ciudad. La ciudad además le hace un favor enorme a Google.

2. La segunda línea: por qué tú

Una sola ventaja, la que de verdad te distingue. Presupuesto en 24 horas. Vamos el mismo día. 15 años en el barrio. Primera consulta gratis. Sin permanencia.

Una, no cinco. Cinco ventajas se leen como ninguna.

3. El botón

Que diga lo que va a pasar al pulsarlo. «Pide presupuesto sin compromiso» funciona. «Más información» no, porque no promete nada.

Y muy importante: en el móvil, tu teléfono tiene que ser un enlace que llame al tocarlo. Es el cambio más barato y el que más llamadas trae.

4. Qué haces exactamente

Tres a seis servicios, cada uno con su título claro y dos líneas. Usa las palabras que usa tu cliente, no las de tu gremio. La gente busca «arreglar persiana», no «mantenimiento de elementos de oscurecimiento».

Si tienes varios servicios distintos y quieres que Google te encuentre por cada uno, dale a cada uno su propia página. Una página que habla de nueve cosas no destaca en ninguna.

5. Por qué fiarse de ti

Aquí van las pruebas, y las pruebas no son adjetivos. Son: años que llevas, número de trabajos hechos, fotos de trabajos reales (aunque las hagas con el móvil, valen más que cualquier foto de archivo), reseñas de Google copiadas tal cual con el nombre de quien la escribió, titulaciones, colegiación, seguro de responsabilidad civil.

Dos reseñas reales convencen más que un párrafo entero explicando lo profesionales que sois.

6. Cómo contactarte, sin buscarlo

Teléfono, WhatsApp, correo, zona en la que trabajas y horario. Visible arriba y repetido abajo. Si tienes local, el mapa y la dirección exacta. Si vas a domicilio, dilo: «Trabajamos en León capital y en un radio de 30 km».

Cómo escribir sobre ti sin que dé vergüenza

La página «Sobre mí» es la segunda más visitada en negocios pequeños, y casi siempre es la peor escrita, porque la gente se pone solemne y escribe en tercera persona como si fuera una multinacional.

Escribe en primera persona. Cuenta: quién eres, desde cuándo lo haces, por qué lo haces así y una foto tuya de verdad. En un negocio pequeño, tú eres el argumento de venta. Esconderte detrás de un «nosotros» de empresa te quita lo único que no tiene tu competencia.

Los seis errores que más caro salen

  1. Hablar de ti en lugar de hablar de su problema. Cuenta el resultado: «te dejamos el baño terminado en cinco días y sin escombros en el portal» dice más que «empresa líder con amplia experiencia».
  2. Palabras vacías. Líder, innovador, sinergia, soluciones integrales, calidad y compromiso. No significan nada porque las dice todo el mundo. Cámbialas por un dato.
  3. Párrafos largos. En el móvil, un párrafo de ocho líneas es un muro. Tres líneas máximo. Frases cortas. Y punto y aparte sin miedo.
  4. No decir el precio ni una pista. No hace falta publicar tarifas, pero «desde 60 € la sesión» o «presupuestos habituales entre 2.000 y 6.000 €» filtra a quien no puede pagarte y tranquiliza a quien sí. Sin ninguna pista, mucha gente no pregunta.
  5. Olvidar la ciudad. Si en toda la web no aparece dónde trabajas, Google no tiene forma de saber a quién enseñársela. Ponlo en el título, en la portada y en el pie.
  6. Escribir para que suene bien y no para que te llamen. Después de cada bloque, léelo y pregúntate: si yo fuera el cliente, ¿esto me acerca a coger el teléfono? Si no, sobra.

El truco de las preguntas frecuentes

Piensa en las cinco preguntas que te hace todo el mundo por teléfono antes de contratarte. ¿Cuánto tardáis? ¿Cobráis el desplazamiento? ¿Dais factura? ¿Trabajáis fines de semana? ¿Hay que dejar señal?

Contéstalas en la web, con la respuesta entera. Consigues tres cosas a la vez: menos llamadas que no van a ninguna parte, más confianza de quien sí va a contratar, y contenido que encaja exactamente con lo que la gente escribe en Google.

Cómo repasarlo antes de darlo por bueno

Léelo en voz alta. Si no lo dirías así por teléfono a un cliente, reescríbelo. Enséñaselo a alguien que no sepa de tu oficio y pregúntale qué crees que hace este negocio: si duda, la primera frase no está clara. Y ábrelo en el móvil, que es donde va a entrar el 70 % de la gente.

Si se te sigue atragantando

Es lo más normal del mundo: escribir sobre uno mismo es difícil, y en un negocio pequeño nunca hay un rato tranquilo para hacerlo.

Nosotros escribimos los textos como parte de la web. Nos cuentas a qué te dedicas en cuatro líneas y te la enviamos terminada, con los textos puestos, en menos de 48 horas. La ves, nos dices qué cambiar, y solo pagas si te convence. Cuéntanos a qué te dedicas o escríbenos y lo hablamos.

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