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¿Cuánto cuesta mantener una página web al año? Lo que se paga de verdad

Hacer la web se paga una vez. Tenerla, no. Esa es la parte que casi nadie explica antes de firmar y la que más enfada después: la web costó 600 €, y once meses más tarde resulta que llevas pagados otros 400 € en cuotas y no sabes muy bien por qué.

Esta guía separa tres cosas que suelen ir mezcladas en la misma factura: lo que hay que pagar sí o sí (y es poco), lo que es un servicio de verdad (y puede valer mucho la pena) y lo que es cobrar por no hacer nada. Al final tienes las preguntas exactas que conviene hacer antes de aceptar una cuota.

Lo que se paga sí o sí, tenga web quien la tenga

Hay dos gastos que existen siempre, aunque no contrates mantenimiento a nadie. Son estos, con precios normales de mercado en España:

  • El dominio (tunegocio.es): entre 10 y 15 € al año. Un .com o un .es normales no cuestan más. Si te cobran 60 € al año por el dominio, te están cobrando el dominio y una comisión.
  • El alojamiento (el sitio donde vive la web): desde 0 € en webs sencillas hasta 60-150 € al año en un alojamiento compartido normal. Una web de negocio local no necesita nada caro.

Y dos que casi siempre deberían ser gratis:

  • El certificado de seguridad (el candado, el https): 0 €. Es gratuito desde hace años y va incluido en cualquier alojamiento decente. Si te lo facturan aparte, pregunta por qué.
  • El correo con tu dominio ([email protected]): normalmente incluido, o gratis con un redirector. Solo empieza a costar si quieres buzones completos tipo Google Workspace o Microsoft 365, que van por usuario y por mes.

Sumando lo imprescindible, una web de negocio pequeño se puede tener en pie por 10-150 € al año. El detalle de cada pieza está en dominio, alojamiento y correo: qué necesitas de verdad y qué cuesta.

Entonces, ¿qué es la cuota de mantenimiento?

Es trabajo humano, no infraestructura. Una cuota honrada paga que alguien esté pendiente de tu web. El problema es que «mantenimiento» no significa lo mismo en dos presupuestos distintos, así que hay que mirar qué hay dentro.

Una cuota que incluye esto es una cuota razonable:

  • Copias de seguridad automáticas y, sobre todo, probadas: que alguien haya comprobado alguna vez que se pueden restaurar.
  • Actualizaciones del gestor de contenidos y sus complementos, con la web revisada después por si algo se ha roto.
  • Vigilancia de seguridad y arreglo si la web se infecta.
  • Aviso si la web se cae, y que se entere antes tu proveedor que tú.
  • Una cantidad de cambios pequeños al mes: cambiar precios, horarios, una foto, añadir un servicio.
  • Alguien que contesta cuando escribes, con un plazo dicho por escrito.

Lo que no es mantenimiento, aunque se cuele en la misma factura: el alojamiento revendido con recargo, el dominio con recargo, «posicionamiento» sin informe ninguno, y rehacer secciones enteras de la web, que es un proyecto aparte.

Cuánto se cobra en España

Rangos reales, para que sepas dónde te mueves:

  • Nada. Web sencilla, sin gestor de contenidos, alojamiento propio. Solo pagas dominio y alojamiento. Es perfectamente válido para un negocio local.
  • 10-25 € al mes (120-300 € al año). Mantenimiento básico de una web pequeña: copias, actualizaciones, y algún cambio suelto.
  • 30-60 € al mes (360-720 € al año). Lo habitual en una agencia para una web con gestor de contenidos, con soporte y una o dos horas de cambios al mes.
  • Más de 100 € al mes. Ya no es mantenimiento: es una iguala de trabajo continuo —contenidos, campañas, tienda— y debería venir con un informe que lo justifique.

Nada de esto es caro ni barato por sí mismo. Es caro cuando pagas 40 € al mes por una web de cuatro páginas que no se toca desde hace año y medio.

Por qué tu web puede necesitar cuota y la del vecino no

Depende de con qué esté hecha, y esto casi nadie te lo explica:

  • Web con gestor de contenidos (WordPress y similares). Es un programa vivo, con complementos de terceros, que hay que ir actualizando. Si se abandona dos años, se acaba rompiendo o la acaban reventando. Aquí el mantenimiento tiene sentido de verdad.
  • Web estática (páginas ya montadas, sin programa detrás). No hay nada que actualizar ni nada que infectar. Puede estar publicada años sin tocarla. Aquí la cuota técnica no tiene mucho que hacer, y lo único que se paga es que alguien te cambie cosas cuando lo pidas.
  • Plataformas por suscripción (Wix, Squarespace y compañía). Ahí la cuota no es opcional ni negociable: es el precio de la plataforma, y el día que dejas de pagarla la web desaparece.

Cinco señales de que estás pagando por nada

  1. No recuerdas la última vez que se tocó la web. Si el horario sigue mal desde el verano pasado, no te están manteniendo nada.
  2. No recibes ningún informe. Ni de copias, ni de actualizaciones, ni de visitas. Un mantenimiento serio deja rastro, aunque sea un correo de dos líneas al mes.
  3. Te facturan el dominio y el alojamiento con recargo y lo llaman mantenimiento. Son gastos que puedes ver tú mismo y comparar.
  4. Pides un cambio pequeño y te lo presupuestan aparte. Entonces, ¿qué incluye la cuota?
  5. No sabes a nombre de quién está tu dominio. Esta es la más grave y la más común. Comprobarlo lleva cinco minutos y está explicado en quién controla tu web y tu dominio.

¿Y si dejo de pagar la cuota? Qué pasa exactamente

Depende de una sola cosa: quién tiene el dominio y quién tiene los archivos.

  • El dominio está a tu nombre y tienes copia de la web: no pasa nada grave. Te llevas la web a otro alojamiento y sigues. Es la situación en la que quieres estar.
  • El dominio está a nombre de la empresa que te la hizo: el día que discutáis, la web deja de estar en tu dirección y el correo con tu dominio deja de funcionar. Es el problema más caro y más evitable de todos.
  • La web está en una plataforma por suscripción: al dejar de pagar, la web se cierra. Puedes recuperar los textos y las fotos, pero no la web.

La regla práctica: el dominio siempre a tu nombre, y una copia de la web en tu ordenador. Con esas dos cosas, cualquier cuota es negociable. Sin ellas, no lo es ninguna.

Lo que sí merece la pena pagar cada año

Para no dejar solo la parte negativa, esto es lo que de verdad rinde:

  • El dominio, pagado y renovándose solo. Es el activo. Ponle renovación automática y una tarjeta que no caduque el mes que viene.
  • Un alojamiento que no se caiga, aunque sean 20 € más al año.
  • Los cambios de verdad: precios nuevos, un servicio nuevo, fotos nuevas. Una web que refleja lo que haces hoy trabaja; una congelada en 2021, no.
  • Tener los textos legales al día si cambian tus datos fiscales o cómo tratas los datos de los clientes. Lo obligatorio está en textos legales obligatorios en la web de un negocio.

Y una cosa que no es mantenimiento aunque lo parezca: aparecer en Google. Si tu web no sale, el problema casi nunca se arregla pagando una cuota; se arregla diagnosticándolo, y eso lo puedes hacer tú en veinte minutos siguiendo por qué mi web no aparece en Google.

Las seis preguntas que hacer antes de aceptar una cuota

  1. ¿Qué incluye exactamente al mes, por escrito?
  2. ¿Cuántos cambios entran y qué pasa si me paso?
  3. ¿El dominio y el alojamiento van dentro o se facturan aparte? ¿A qué precio los pagáis vosotros?
  4. ¿A nombre de quién está registrado mi dominio?
  5. ¿Puedo llevarme la web si me voy, y en qué formato me la entregáis?
  6. ¿Hay permanencia? ¿Con cuánto tiempo puedo avisar para dejarlo?

Si alguna respuesta es vaga, no es mala suerte: es información. Y si la respuesta a la cuarta no es «a tu nombre», eso se arregla antes de hablar de dinero.

Cómo lo hacemos en Visto Bueno

Lo decimos con números para que se pueda comparar: la web es un pago único y el primer año no tiene cuota —el alojamiento va incluido—. A partir del segundo año, el mantenimiento es opcional: 12 € al mes o 120 € al año, y si no lo quieres, la web sigue siendo tuya igual. El dominio se registra a tu nombre desde el primer día y cuesta lo que cuesta, 10-15 € al año, sin recargo nuestro.

Puedes ver los precios completos, comparar con cuánto cuesta una página web para un pequeño negocio, o pedir la tuya y verla terminada antes de pagar nada.

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