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¿Necesito una tienda online o me vale una web normal?

Casi todo el mundo que nos pregunta esto empieza igual: «quiero poder vender por internet». Y casi siempre, cuando terminamos de hacer cuentas, la respuesta es que todavía no. No porque una tienda online sea mala, sino porque es un negocio distinto del que ya tienes, con sus costes fijos y sus obligaciones legales propias.

Esta guía es para que decidas con números delante, no por intuición. Al final hay una pregunta que lo resuelve en treinta segundos.

La diferencia real, sin tecnicismos

Una web enseña lo que haces y hace que te contacten: te llaman, te escriben por WhatsApp, te reservan mesa, se pasan por el local. El cobro ocurre fuera de la web, como siempre.

Una tienda online añade carrito, pasarela de pago, gestión de pedidos, stock y envíos. El cobro ocurre dentro. Y en el momento en que cobras por internet, dejas de tener una web y pasas a tener un segundo canal de venta que hay que atender todos los días.

Esa es la parte que no se ve en el presupuesto: una tienda online no se termina el día que se publica.

Lo que cuesta de verdad, partida por partida

1. La plataforma

Si te vas a la opción más conocida, el plan básico de Shopify está en 36 € al mes pagando mes a mes, o unos 27 € al mes si pagas el año por adelantado. Son entre 324 € y 432 € al año solo por tener la tienda encendida, vendas o no vendas.

Hay caminos más baratos —WooCommerce sobre tu propio alojamiento, por ejemplo— pero ahí el ahorro en cuota se te va en mantenimiento, actualizaciones y copias de seguridad. El coste no desaparece: cambia de sitio.

2. La comisión de cada venta

Esta es la partida que más sorprende, porque se paga para siempre:

  • Con la pasarela de la propia plataforma, en el plan básico de Shopify, la comisión arranca en 2,1 % + 0,30 € por transacción.
  • Con Stripe contratado directamente, una tarjeta europea estándar son 1,5 % + 0,25 €. Las tarjetas prémium europeas suben a 2,8 % + 0,25 €, las internacionales a 3,15 % + 0,25 €, y si hay cambio de divisa se añade un 2 %.
  • Con el TPV virtual de tu banco las comisiones suelen moverse entre el 0,30 % y el 1,10 % por operación, normalmente sin cuota mensual, pero se negocian caso por caso según tu sector y tu volumen. Pídele una oferta a tu banco antes de dar nada por supuesto.

Haz la cuenta con tu ticket medio. Si vendes productos de 15 €, una comisión de «2,1 % + 0,30 €» no es el 2,1 %: es el 4,1 % real, porque los 30 céntimos pesan mucho en un importe pequeño. Cuanto más barato es lo que vendes, más te duele la parte fija.

3. Los envíos

No te damos una tarifa inventada porque dependen del peso, el volumen y el acuerdo que consigas. Lo que sí te decimos es que hay que pedir presupuesto a dos o tres transportistas antes de montar la tienda, no después, porque el precio del envío decide tu margen y a veces decide si el producto se puede vender por internet o no.

Y acuérdate de que las devoluciones también viajan, y de que alguien tiene que empaquetar, imprimir etiquetas y acercarse al punto de recogida. Eso son horas tuyas todas las semanas.

4. Las fotos y las fichas

Una tienda con veinte productos necesita veinte fotos decentes, veinte descripciones, veinte precios y veinte referencias de stock. Es el trabajo que más se subestima y el que más tiendas deja a medio terminar.

Lo que la ley te obliga a hacer cuando cobras por internet

Esta parte no es opcional y es la razón de más peso para no montar una tienda «por probar».

Los 14 días de devolución

Si vendes a consumidores a distancia, tu cliente tiene 14 días naturales para desistir sin dar ninguna explicación, y el plazo empieza a contar cuando recibe físicamente el producto. No hace falta que el producto esté defectuoso: basta con que cambie de opinión.

Y aquí está la trampa que cuesta dinero: si no informas de ese derecho, el plazo no es de 14 días, se alarga doce meses más. Es decir, puedes estar obligado a aceptar una devolución un año después de la venta solo por no haber puesto el texto correcto en la web.

Lo demás que conviene tener claro:

  • El coste de devolverte el producto lo paga el cliente, salvo que no le hayas informado de que le toca a él; entonces lo pagas tú.
  • Tienes 14 días para devolverle el dinero desde que te comunica que desiste, y por el mismo medio de pago.
  • Hay excepciones: productos hechos a medida o personalizados, los que caducan rápido, los precintados que no se pueden devolver por higiene una vez abiertos, y los servicios ya ejecutados por completo con su consentimiento.

El IVA cuando vendes fuera de España

Mientras tus ventas a particulares de otros países de la Unión Europea no pasen de 10.000 € al año en conjunto, puedes seguir aplicando el IVA español. Al superar ese umbral tienes que repercutir el IVA del país de tu cliente y declararlo, normalmente a través de la ventanilla única (el régimen OSS, modelo 369).

No es el fin del mundo, pero es una obligación más que no tenías cuando solo vendías en tu local.

Y lo de siempre

Aviso legal, política de privacidad, condiciones de contratación y aviso de cookies, con el detalle que exige una venta a distancia. Lo contamos entero en la guía de textos legales obligatorios.

El punto en el que la tienda online empieza a salir a cuenta

Pon tus costes fijos sobre la mesa. Con el plan básico de una plataforma de pago estás en unos 324 € a 432 € al año antes de vender nada, sin contar envíos ni tu tiempo. Para que eso tenga sentido necesitas un volumen de pedidos constante, no tres al mes.

Nuestra regla, por experiencia, es esta: una tienda online se justifica cuando ya estás vendiendo a distancia y el método manual se te ha quedado pequeño. Si ya recibes pedidos por WhatsApp o por mensaje directo todas las semanas y se te acumulan, la tienda te va a ahorrar trabajo. Si todavía no recibes ninguno, la tienda no te va a traer los pedidos: lo que te faltan son clientes, no carrito.

Lo que funciona antes de la tienda: el pedido manual

Hay un escalón intermedio que casi nadie se plantea y que funciona sorprendentemente bien:

  • Una web con tu catálogo o tu carta bien puesta, con fotos y precios.
  • Un botón de WhatsApp o un formulario para hacer el pedido.
  • El cobro por Bizum, transferencia o al recoger.

Coste de comisiones: cero. Coste de plataforma: cero. Y te da exactamente el dato que necesitas para decidir, que es cuántos pedidos a distancia te entran de verdad al mes. Si al cabo de tres meses son muchos y te roban tiempo, entonces sí: monta la tienda, y la montarás sabiendo qué se vende y a qué precio. Si son dos, te has ahorrado 400 € y un año de mantenimiento.

Este escalón, además, no te cierra ninguna puerta. La web se queda igual y la tienda se añade después.

La pregunta que lo resuelve en treinta segundos

¿Cuántos pedidos a distancia has atendido en los últimos tres meses?

  • Ninguno o casi ninguno. No necesitas tienda online: necesitas que te encuentren. Una web que salga en Google y un canal de pedido manual.
  • Varios al mes, y los apunto en una libreta. Estás en el punto justo del escalón intermedio. Ordénalo primero y mide.
  • Muchos a la semana, y pierdo pedidos por no poder atenderlos. Ahí sí: la tienda online se paga sola y el coste fijo deja de ser un problema.

Qué hacemos nosotros

En Visto Bueno hacemos webs, no tiendas online, y preferimos decirlo claro. Te montamos el catálogo o la carta con fotos y precios, el botón de WhatsApp y el formulario de pedido, y te dejamos la web lista para que te encuentren y te escriban. Si tu caso es el tercero de la lista de arriba, lo honrado es decirte que busques a alguien especializado en tiendas online, y te lo diremos.

Si quieres seguir el hilo: qué debe tener la web de un negocio local, si ya tienes Instagram y dudas si te hace falta web y cuánto cuesta una página web para un pequeño negocio. O pide la tuya y la ves terminada antes de pagar nada.

Precios de plataformas y pasarelas consultados en octubre de 2026; cambian a menudo, confírmalos antes de contratar. La parte legal es información general sobre normativa española, no asesoramiento jurídico ni fiscal: consúltalo con tu gestor o con un abogado antes de poner a la venta.

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