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Los 7 errores que hacen que tu web no te traiga clientes

Tienes web. Pagaste por ella. Y en seis meses te ha traído dos correos, uno de ellos de una empresa de posicionamiento de Valencia.

La conclusión fácil es «las webs no sirven». Casi siempre el problema es más concreto y tiene arreglo. Estos son los siete fallos que nos encontramos una y otra vez, en orden de gravedad, con la forma de comprobar cada uno en dos minutos.

1. Nadie la encuentra porque no está preparada para búsquedas locales

Cómo comprobarlo: busca en Google site:tunegocio.es. Si no sale nada, Google no tiene tu web indexada. Después busca lo que buscaría un cliente («electricista Astorga») en una ventana de incógnito y mira si apareces en las dos primeras páginas.

Qué pasa: la web habla de «nuestros servicios» sin decir nunca el oficio y la ciudad juntos. Google necesita esas dos palabras para saber a quién enseñártela.

Arreglo: pon oficio + ciudad en el título de la página (lo que sale en la pestaña del navegador), en la primera frase y en el pie. Y da de alta tu ficha de Google Business, que es gratis y en búsquedas locales pesa más que la propia web. Una ficha completa, con fotos y reseñas, te mete en el mapa que sale arriba del todo.

2. Tarda demasiado en cargar en el móvil

Cómo comprobarlo: ábrela con los datos del móvil, no con el wifi de casa. Cuenta mentalmente. Si pasas de tres segundos, tienes un problema.

Qué pasa: casi siempre son las fotos, subidas tal cual salen de la cámara, a cuatro megas cada una. A veces son plugins de más, o un carrusel con vídeo de fondo.

Arreglo: comprime las imágenes (que ninguna pase de 200 KB y estén en WebP si puedes), quita lo que no uses y olvídate del vídeo de fondo. Es aburrido y es lo que más se nota.

3. En el móvil se ve mal, y el móvil es el 70 % de tus visitas

Cómo comprobarlo: ábrela en tu teléfono. ¿Tienes que hacer zoom para leer? ¿Los botones son demasiado pequeños para el dedo? ¿Hay que desplazarse de lado?

Arreglo: si la web es de hace más de cinco años, esto no se parchea, se rehace. Lo mínimo innegociable hoy: texto legible sin zoom, botones grandes, el teléfono como enlace que llama al tocarlo y el menú accesible sin pelearse.

4. No se entiende qué haces en los primeros cinco segundos

Cómo comprobarlo: enséñale la portada a alguien que no conozca tu negocio, cinco segundos, y quítasela. Pregúntale a qué nos dedicamos. Si duda, este es tu fallo principal.

Qué pasa: la portada empieza con una foto enorme y una frase tipo «Bienvenidos» o «Pasión por nuestro trabajo». Bonito y vacío.

Arreglo: la primera línea, qué haces, para quién y dónde. «Reformas de baño y cocina en León». Sin adornos.

5. No hay nada que hacer al llegar

Cómo comprobarlo: entra en tu portada y busca cómo contactarte sin desplazarte. ¿Ves un teléfono, un WhatsApp o un botón? Si tienes que bajar o entrar en «Contacto», estás perdiendo gente.

Qué pasa: la web informa pero no invita. El visitante lee, asiente y se va.

Arreglo: teléfono visible arriba en todas las páginas, un botón que diga lo que pasa al pulsarlo («Pide presupuesto sin compromiso»), y repetirlo al final de cada página. Si atiendes por WhatsApp, un botón de WhatsApp: en negocio pequeño convierte mucho mejor que un formulario.

6. El formulario está roto y no lo sabes

Cómo comprobarlo: rellénalo tú ahora mismo, con un texto de prueba, y mira si te llega el correo. Mira también la carpeta de spam.

Esto suena a tontería y es, con diferencia, el fallo que más dinero cuesta. Formularios que dan «gracias» y no envían nada, avisos que van a un correo que ya nadie mira, mensajes que caen en spam desde hace ocho meses. Compruébalo dos veces al año.

Arreglo: que el aviso llegue a un correo que mires todos los días, pon también el teléfono por si el formulario falla, y vuelve a probarlo cada vez que alguien toque la web.

7. No hay ninguna razón para fiarse de ti

Cómo comprobarlo: cuenta cuántas pruebas reales hay en tu web. Reseñas con nombre, fotos de trabajos tuyos, años de oficio, número de colegiado, tu cara.

Qué pasa: fotos de archivo con gente sonriendo en una oficina que no es la tuya, cero reseñas y ningún nombre. El visitante no sabe si detrás hay alguien.

Arreglo: fotos reales aunque sean de móvil. Tres o cuatro reseñas de Google copiadas tal cual con el nombre de quien las escribió. Tu foto y tu nombre en «Sobre mí». Y los datos legales completos en el pie, que además es obligatorio: si vendes o captas clientes por internet, la LSSI te obliga a mostrar nombre o razón social, NIF, domicilio y un correo de contacto. Una web sin esos datos no solo incumple: transmite que no hay nadie a quien reclamar.

El repaso rápido, en diez minutos

  1. Busca site:tudominio.es en Google. ¿Sale?
  2. Ábrela con datos móviles. ¿Carga en menos de tres segundos?
  3. ¿Se lee sin zoom y los botones se pulsan bien con el dedo?
  4. Cinco segundos a un desconocido: ¿entiende qué haces?
  5. ¿Se ve el teléfono nada más entrar, sin desplazarse?
  6. Envía el formulario. ¿Te llega?
  7. ¿Hay reseñas, fotos reales y tus datos legales?

Si fallas tres o más, no es que las webs no funcionen: es que la tuya nunca llegó a estar terminada.

Si prefieres no pelearte con esto

Los siete puntos de arriba son exactamente la lista con la que montamos cada web: rápida, pensada para el móvil, con la ciudad y el oficio donde tienen que estar, el formulario probado antes de entregarla y los legales puestos.

Y lo comprobamos de la forma más simple: te la hacemos primero y la ves terminada, con tus datos, antes de pagar nada. Si te convence, das el visto bueno. Si no, no pagas. Mira algunos ejemplos, pide la tuya o escríbenos y lo miramos juntos.

¿Te la hacemos? Te enseñamos tu web terminada en 48 h y solo pagas si te convence. Crea tu vista previa gratis →